Se suele icir, abonico, anguna de esas palabras, que como la miel son durces, y como un ñorico abrasan.
Zagala, no bufes tanto, no seas como el mes indino, que emprencipia con los Santos, y acaba con los cochinos.
Tu máere está trespunchá, no me quiere tu máere, y yo como me enfurrunche, dé un repullo y me esfarate.
Las del moño zorongo, duermen en catre, pa que el moño que llecvan, no se esfarate.
El busano de la sea se esmangarrilla enseguía, sino se le da to el cudio, que el alimal necesita.
Y se las come er cerriche, y se enroñan los tomates, sale falluto er panizo, la arfarfa cucá a roales.
Gachamigas ruleras, pan de centeno, en llenando la panza, tuico está bueno.
Porque es cosa del demonio, que to lo endeña y regüerve, y va como las avispas, a ver ande er guisque mete.
Mas quisiá yo, zagala, dormir contigo, que tener dos horones, llenos de trigo, y lluego impués, más quisiá los horones, que la mujer.
Quisiá yo ser mosquitiquio, y entrar en tu habitación, y pegarte un picaciquio, ande tengo la intinción.
Mi burrucho está en las coles, asómate y lo verás. ¡se come dista los tronchos, el probetiquio alimal!
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